Más allá de sus alfombras, que realmente adoro, lo que más me atrae de The Rug Company es la manera que tiene de presentar sus diseños, ya sean alfombras, tapices o cojines. Unos interiores cuidadosamente seleccionados que sirven de soporte perfecto a cada pieza y que hacen que cada alfombra se convierta en dueña y señora del espacio. Ambientes con un cierto aire vintage que me hacen babear. Eso sí, con mi innata tendencia al barroquismo y a rodearme de trastos, este tipo de alfombras, tan vistosas y coloridas, están totalmente prohibidas en mi casa, donde sólo hay alfombras tipo estera y un solo kilim.
La segunda está firmada Lulu Guinness,













