Aunque futuristas y retro sea per se un oxímoron, este baño decorado en tonos pastel con un protagonismo destacado de color rosa, me recuerda a la visión futurista de muchas películas de los años 60/70, con sus curvas y su diseño tan original. El interiorismo es de la firma británica Owl Design, con fotos de […]
Alta Costura


Aquí van unos vestidos maravillosos que seguro no tendré jamás ocasión de ponerme pero que, con solo verlos, me alegran el día. Eso sí, el peinado me parece perfecto para una próxima boda, justo ahora que me acabo de contar el pelo después de 20 años de melena a lo Pantoja
1. Gaulthier Paris 2. Valentino Alta Moda 3. Dior Haute Couture 4. Armani Privé
Una de antiguos armarios roperos




¿No son maravillosos todos estos armarios roperos? Con baldas o sin ellas, usados como alacena en el comedor, como vestidor en la entrada de casa o en el dormitorio, pintados de blanco envejecido o desgastados por el uso dan un toque muy romántico a cualquier espacio -muy francés, sin duda-, aunque a mí, personalmente, como más me gustan es combinados con muebles de líneas muy puras, para que atraigan todas las miradas.
Los vestidos de Jan Taminiau

Con el vestido amarillo de la foto de «diseñador desconocido» tuve un flechazo hace ya varias temporadas. Lo ví en un escaparate de Valencia y se quedó en mi cabeza durante mucho tiempo. Un tiempo después vi este reportaje y ahí descubrí el mundo del diseñador Jan Taminiau,.




Un diseñador de moda que ama las piernas de las mujeres. Este holandés del 75 es capaz de imaginar y realizar los vestidos cortos más alucinantes que puedas soñar: abullonados y plagados de volantes, frunces, capas y más capas de tejido. !Quiero uno!. Mejor no ¡los quiero todos!!
Silla Cesca de Marcel Breuer (1928)

Primero fue la B32 (sin reposabrazos) y después vio la luz la B64 (con ellos), pero ambos modelos pueden presumir de estar entre los diseños de silla más copiados del S. XX. Conocidas popularmente como sillas Cesca, son uno de los trabajos más conocidos de Marcel Breuer (1902-1981). A mí personalmente me fascinan (como casi todas las sillas tubulares en cantiléver) y por eso tengo un par de ellas presidiendo la mesa del comedor. Meras réplicas, casi seguro, pero no por eso menos cómodas y sobre todo, geniales para combinar con muebles contemporáneos y otros mucho más barrocos, por ser piezas sencillas, sobrias y de diseño impecable. Seguro que estáis cansad@s de verlas en muchos sitios y en sus 1000 versiones: con base y respaldo en mimbre o tapizadas, con reposabrazos en tela o de madera. Actualmente la editan Knoll y Thonet , aunque encontraréis mil reediciones «falsas» por internet a precios mucho más asequibles.
Foto: Bauausstellung de Walter Gropius con sillas Cesca mod. B32 de Marcel Breuer. Berlin, 1931













