En muchos de vuestros comentarios con motivo del sorteo me decís que os gustaría ver más muebles en el Bazar y más tutoriales e ideas de hazlo-tú-mismo en el blog. Así que como estoy en plena fase de «chapa y pintura» con varias pequeñas piezas, he pensado que quizá tengáis una mesita, cómoda o aparador por casa a la que os apetezca dar un nuevo aire. Por cierto, y como véis, siento predilección por el color rosa con reflejos dorados
Aunque realmente hay vida más allá del rosa y el abanico de colores es tan amplio como tus gustos, necesidades e imaginación quieran
Me apetecía compartir un experimento sobre el cambio que un mismo mueble puede dar según el color que elijamos. El cisne blanco y el cisne negro. Idénticas, sí, pero tan distintas
Esta es la última mesita que he hecho para el Bazar. Esta tarde se va a su nuevo hogar en Avilés, así que ya estoy con su hermana gemela, que creo que volverá a ser rosa

Y aquí os digo el proceso que he seguido para pintarla. Recordad que hay mil formas para hacerlo y que sólo os cuento lo que he hecho en esta, que no tenía veta recuperable. Si queréis hacer un decapado, o dar un aspecto desgastado, o envejecido o mil efectos más, habrá que añadir otros pasos al proceso
Editado en noviembre de 2014: Ahora, con las pinturas a la tiza, también llamadas chalk paint, puedes saltarte el paso de la imprimación, ya que las pinturas se adhieren fácilmente a la superficie, aunque tenga barnices y no sea porosa. En todo caso, si lo prefieres, imprimación + pintura es también una buena opción y el resultado final es idéntico.
Paso a paso para recuperar una mesita de noche con color:
0. Lo primero y antes de nada, si tiene carcoma habrá que tratarla. Aquí tienes un tutorial para quitar la carcoma o polilla de cualquier mueble
1. Quitar pomos. Encintar zonas que no queramos pintar.
2. Limpiar bien con un trapo de algodón y disolvente para eliminar restos de grasa y suciedad. En rincones y zonas de difícil acceso, puedes ayudarte de pinchos largos para brocheta
3. Echar la imprimación (dos capas de imprimación al agua) con brocha y luego alisando con rodillo. Lijar suavemente entre capas para quitar imperfecciones.
4. Pintar con pinturas acrílicas. Yo usé pintura mate tipo Folkart o Americana. Ojo: no conviene que abuses de la pintura en los laterales de puertas y cajones para evitar que luego queden atascados.
5. Limpiar los pomos con decapante, lana de acero. Si quieres que permanezcan bien lustrosos y no les vuelva a salir la pátina, puedes echarles un barniz para metales (hay uno muy bueno de la marca 5 Aros que encontrarás en pequeño tamaño en cualquier tienda de pinturas o manualidades).
6. Lijar suavemente para igualar. Si quieres un acabado desgastado, puedes conseguirlo lijando más en la zona de los bordes y laterales de los cajones. Ten en cuenta que si la imprimación es de un color distinto al de la pintura, al lijar se verá ligeramente. También puedes usar lana de acero fina. Si has usado pinturas a la tiza, puedes desgastar sin cuidado. El acabado es el mismo y el resultado, idéntico.
6. Proteger la pintura con cera incolora. Puedes extenderla con lana de acero o un trapo de algodón que no suelte pelo. Luego sacas brillo con unas medias de lycra viejas. En este caso, resalté las zonas prominentes con cera color bronce.
7. Para rematar, forré los cajones. Aquí encontrarás un tutorial para forrar cajones de forma sencilla
Servir frío. Disfrutar.




