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Arquitectura

Frank Lloyd Wright y el Museo Guggenheim de Nueva York

Frank Lloyd Wright con sombrero en la fachada curva del Museo Guggenheim de Nueva York

«El arquitecto debe ser un profeta… un profeta en el verdadero sentido del término… si no puede ver por lo menos diez años hacia adelante no lo llamen arquitecto.» (Frank Lloyd Wright) 

Detalle de las curvas blancas de la fachada del Museo Guggenheim de Nueva York

Como veis, hoy vengo a hablaros del Museo Guggenheim de Nueva York, una de las obras más conocidas de Frank Lloyd Wrigt, pero antes de empezar con él, quisiera compartir con vosotros otra cita más del arquitecto: «Los edificios, como las personas, deben ser en primer lugar sinceros, deben ser auténticos, y además tan atractivos y bonitos como sea posible.» 

Fotografía antigua de un grupo de personas junto a la maqueta del Museo Guggenheim

De izda a dcha Frank Lloyd Wright, Hilla Rebay, Solomon Guggenheim
La familia Guggenheim había adquirido a lo largo del tiempo un considerable número de obras de arte moderno, sobre todo de artistas europeos. En 1937, Salomon Guggenheim decidió crear un museo para exponer su excepcional colección al público. Tras diversas sedes alquiladas a tal efecto, Salomon decidió ubicar el museo en un lugar lo más emblemático posible, si bien no sabía a quién elegir como arquitecto, por lo que pidió consejo a la baronesa Hilla von Rebay. En 1943 el elegido fue Wright ya que además de ser el arquitecto más famoso del momento, era norteamericano.
El proyecto tardaría más de 15 años en ser ejecutado (1943-1959), y trajo consigo muchas amargas discusiones entre el arquitecto, la oficina de planeamiento de la ciudad, la fundación e incluso algunos artistas, que llegaron a mandar una carta de protesta aduciendo que las paredes del museo no serían lo suficientemente grandes para acomodar sus obras. Wright les respondió “bueno, entonces que las corten por la mitad” (entendemos que las obras, claro). El museo fue inaugurado el 21 de octubre de 1959 si bien ninguno de sus grandes propulsores llegó a verlo culminado (Solomón Gugenheim había muerto en 1949 y Frank Lloyd Wright murió tan solo 6 meses antes de la inauguración).
Desde el momento de su inauguración el museo suscitó tanto críticas como admiración, pero lo que era incuestionable es que Wright había reinventado el concepto de Museo de Arte. Fue un proyecto muy complejo.

Vista aérea del Museo Guggenheim de Nueva York junto a Central Park entre edificios

El edificio se encuentra situado frente a un extenso estanque de Central Park (Nueva York). De hecho, a Wright no le gustaba esta ciudad, pero le complació que su obra se ubicara frente al mayor espacio verde neoyorquino. «La ciudad de Nueva York es un gran monumento al poder del dinero y la codicia… una carrera en pos de la renta.» (Frank Lloyd Wright)

Dibujo en perspectiva del proyecto del Museo Guggenheim de Frank Lloyd Wright

El edificio, por sí mismo, se convirtió en una obra de arte, una obra maestra. Desde la 5ª Avenida, el museo parece un elemento escultórico, sus formas curvas contrastan con las cajas dispuestas en retículas de la gran manzana. Su forma se puede comparar a una cinta blanca enrollada en forma cilíndrica, levemente más ancha en la parte superior.

Fachada blanca curva del Museo Guggenheim en una esquina de Nueva York con un taxi amarillo

Un detalle interesante, que a menudo no se aprecia en las fotos, es que el museo está levemente hundido respecto al nivel de la calle y separado mediante una jardinera. Esto permite dar mayor contundencia a la volumetría, como si hubiera germinado y crecido desde el fondo de la tierra. Las referencias a la naturaleza, comunes en la obra de Wright, hicieron que su arquitectura se denominara «orgánica».

Concha de nautilus junto a una sección del Museo Guggenheim con su espiral

“Ingresando al espíritu de su interior, descubrirás la mejor atmósfera posible en la cual mostrar bellas pinturas o escuchar música. Es esta atmósfera la que me parece más ausente en nuestras galerías de arte, museos, salones de música y teatros.” (Frank Lloyd Wright)
La idea principal del proyecto era generar una espiral ininterrumpida que permita una contemplación continua de las obras de arte. Asimila y reinterpreta el concepto de “museo de crecimiento ilimitado” que propuso Le Corbusier. Wright propone una rampa que va ascendiendo tridimensionalmente, en un ángulo de 3°, en torno a un espacio central iluminado por una cúpula de cristal. De esta forma los visitantes podían usar el ascensor hasta el último nivel e ir descendiendo cómodamente mediante la rampa, incluso aquellos que se movieran en silla de ruedas.

Dibujo en color de la sección interior del Museo Guggenheim con la rotonda y visitantes

Los recorridos en torno a un gran vacío fomentan la reflexión y el disfrute del arte. El significado del arte se comunica a través de los ritmos de este museo neoyorquino. La disposición semi-abierta de las salas de exhibición permite tener una panorámica de todo el edificio y de parte de las exposiciones desde cualquier punto del pasillo ascendente central. También llama la atención el pequeño estanque de la planta baja.

Planta baja del Museo Guggenheim vista desde lo alto de la rampa, con visitantes

¿Por qué los muros del museo Guggenheim están ligeramente inclinados hacia el exterior? Porque su fundador y su arquitecto pensaron que las pinturas situadas en una pared suavemente inclinada pueden verse con una mejor perspectiva e iluminarse mejor que colgados en posición absolutamente vertical.

Rampas en espiral del interior del Museo Guggenheim con obras expuestas

Pero no solamente las paredes exteriores se inclinan hacia afuera, sino que el parapeto de 1 m de la rampa interior se inclina hacia adentro. Es más, la rampa, que desarrolla 6 vueltas, va acercándose hacia el centro conforme va ascendiendo en altura, por lo que los niveles superiores son mucho más anchos que los inferiores. Esto además, acrecienta el efecto de perspectiva interior, de manera que el espacio parece más alto de lo que en realidad es.

Rampas blancas del Museo Guggenheim en blanco y negro con visitantes

Aquí va otra ocurrencia del arquitecto: «Estoy por completo a favor de mantener las armas peligrosas fuera del alcance de los tontos. Empecemos con la máquina de escribir.» (Frank Lloyd Wright)

Instalación de coches suspendidos en la rotonda del Museo Guggenheim

Cai Guo Qiang installation. 2008
La cúpula enfatiza la centralidad del diseño mediante unas vigas radiales que nacen de la pared, como arquitrabes en forma de arco que convergen hacia el centro de la composición. En 2002 se llevó a cabo una intensiva restauración del Guggenheim, ya que se observaban muchas rajaduras y daños externos. Finalizada la restauración surgió la discusión sobre si el edificio debería llevar el color propuesto por Wright (una especie de rosado eléctrico), pero finalmente se decidió por el tono «Niebla londinense», que es ese tono gris que lleva ahora.

Montaje con la sección del Museo Guggenheim, la silueta de un avión y una instalación en la rotonda

NMDA Neil M. Denari Architects Installation. 2009.
¡No, no te preocupes, un avión no ha chocado contra el museo¡. En el año 2009, con motivo de los 50 años de su inauguración, la Fundación Solomon R. Guggenheim llevó a cabo el concurso «Contemplando el Vacío», en el que cientos de artistas, arquitectos y diseñadores de todo el mundo idearon distintas experiencias y sensaciones de cómo se podría percibir el espacio central del famoso museo. Y lo que muestra la foto es tan sólo una de ellas.

Texto José Ramón Blanco

Fotos: 2. via 6. via 9. & 10. via 11. via 12. via 

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Archivado en Arquitectura Lifestyle
Escrito por Leticia Blanco

Al frente de Vintage&Chic desde 2008. Aquí te cuento pequeñas historias de decoración.

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