Este año no libro de Halloween ni queriendo, así que podríamos decir que este es mi primer jalogüín. Adriana, mi hija de 7 años insistió tanto que quería que su habitación «de mucho miedo, mamá», que decidimos que, aparte del miedo que da el desorden habitual, íbamos a decorarla con algunos detalles como brujas, murciélagos, arañas y calabazas. Vale, esto último no es nada terrorífico, pero sí muy yanki jalogüinero. Así que, como mamá bloguera que soy, me puse a ver qué me encontraba por internet y, como me esperaba, me encontré ingentes cantidades de inspiración. Lo primero fue esta bruja de goma eva. Y como parecía muy sencilla de hacer y teníamos los ingredientes, goma eva de colores, pegamento de barra, tijeras, una cartulina, una cinta y un poco de masking tape (o celo/cinta japonés), nos pusimos manos a la obra.
Como estaba con el iPad, ni siquiera la imprimí.
Dibujé a ojímetro las piezas en las planchas de goma eva según los colores . Si te ves incapaz de hacerlo, imprime la imagen, recorta cada pieza y siluetea con ella como guía, como el murciélago de la foto inferior. En el negro resulta difícil ver lo pintado, así que lo mejor es marcarlo.

Tijeras, buen pulso y dejarles que se equivoquen todo lo que haga falta. Que para eso es SU trabajo y luego siempre puedes darle tú algún toque donde el daño sea irreparable.
Vas colocando las piezas sobre una cartulina con la parte trasera negra. Las pegas todas a la cartulina y luego recortas la silueta por fuera. Una cinta, con poco de celo ¡y listo!
Eso sí, a nuestra bruja todavía le falta la escoba y por supuesto dibujarle los ojos y la verruga de mala malísima. Ella, Adriana, está feliz y esta tarde me ha dicho que sí o sí, nos ponemos con el resto. Ahí va un avance. Me da más miedo esto que lo que tengo acumulado hoy en el taller.






