Una vivienda de nueva construcción, pensada para llenarse de familia, donde una mecedora Stickley antigua le da todo el contraste a la decoración.
Colores pastel, una fachada de ladrillo y una cocina rosa.

Lo de la cocina rosa claro es solo un aperitivo de los colores pastel que visten todas las estancias y de ese aire tranquilo, moderno y acogedor de esta casa a las afueras de París, con su pequeño jardín trasero y sus interiores decorados de forma casi minimalista y un cierto aire nórdico. Al ver la fachada de ladrillo rojo uno se espera colores más fuertes en el interior ¿verdad?


Qué idea más genial esta de crear una zona de office con un par de antiguas mesas de bistrot…
















Fotos: Sabine Serrad · Interiorismo: Atelier Fauves

