Cuesta hacerse a la idea de que este espacio sea realmente un garaje habilitado como vivienda. De hecho a mí me ha costado tanto que no fui capaz de verlo como tal hasta que descubrí ese coche blanco aparcado del otro lado del cristal en la novena foto, y entonces cobró sentido la falta de ventanas, esa luz natural que inunda muchas de las estancias desde el techo y que pasa de una a otra a través de las increíbles puertas/paredes de cristal con marcos oscuros que dotan de una marcada personalidad a esta casa en Amsterdam. Tema aparte es la decoración en sí, una maravilla de loft de estilo industrial con toques vintage como el enorme mapa antiguo a modo de cabecero o las butacas de madera de los dormitorios son verdaderos puntos focales y marcado aire masculino. Ya me imagino que habréis visto la moto. Impresionante ejercicio de buen gusto en baños y cocina, en el salón y dormitorios del estudio Bricks Studio que firma la reforma íntegra del espacio.










