Esta es una de mis lámparas «fetiche». Me gusta apagada y encendida. Sobre todo, me gustan los reflejos de luz que se proyectan sobre el techo o pared desde su bombilla central (mejor, si es de cúpula de espejo, para aumentar los reflejos), una vez tamizada por todos esos estambres metálicos rematados en bola. El equipo de diseño que creó esta maravilla en 1969, Studio Tetrarch, se inspiró, como su propio nombre sugiere, en la estructura de una flor para la realización de esta lámpara. Existe además la versión «Pistillino», algo más pequeña.
Acabo de encontrarme en el blog de Rohini Wahi con estas fotos tan impactantes, tan evocadoras y, a fin de cuentas, tan preciosas, que me he puesto como loca a buscar más info sobre el autor. Eugenio Recuenco. Español tenía que ser….
Para quienes, como yo, no le conocíais hasta hace un momento, pinchad AQUÍ para ver un vídeo con una entrevista suya y no dejéis de ver su portfolio, tanto de fotografías como de películas para publicidad. Estáis cansados de ver sus anuncios (mirad más abajo). Ahora ya podéis ponerles firma…
Hace tiempo descubrí a través de otro blog (no recuerdo cuál, lo siento) el trabajo de esta diseñadora de moda de origen sueco. Desde entonces tengo esta imagen guardada porque me parece muy original y atractiva. Así que aquí os la dejo. Os recomiendo que echéis una ojeada a su web, donde podréis ver esta colección con más detalle y también otras pasadas. Un gustazo.
Tengo un montón de escaleras en casa y la verdad es que son de lo más difícil de decorar que existe. No puedes poner objetos en el suelo (no con peques jugando por ahí) o que sobresalgan de las paredes, los techos suelen estar altos, suelen ser sombrías… Así que cada vez que veo alguna idea para mejorar ese espacio, sobre todo los rellanos, me la guardo. Aquí tenéis unas cuantas por si os sirven de inspiración.
Otra más de las lámparas vintage de mi casa. Ya os habréis dado cuenta que soy una enamorada de las lámparas de mediados del siglo pasado. Esta es de los años 60, de latón y con 12 puntos de luz!!! Así que para ahorrar energía, tan sólo tengo «habilitadas» 8 de las 12 bombillas. En realidad, la tengo más para decorar, porque me parece una lámpara con mucha personalidad. Lo mejor, su procedencia: de una discoteca alemana al techo de mi habitación. Ya sólo me falta la bola de espejos… No está mal ¿verdad?.
Actualización de 2026: han pasado ya 18 años, tengo una tienda online por la que han pasado cientos de lámparas de techo antiguas y auténtico vintage y esta lámpara, no solo sigue en casa tras tres mudanzas, sino que es una de mis lámparas favoritas ever. Ahí es nada.
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