
Empezamos bien: papel de Fornasetti y unas puertas lacadas en blanco (¡y el techo!).


No sabría por dónde seguir en este gran salón-comedor: la lámpara con varios brazos sobre la mesa de comedor , esas maravillosas sillas vintage de cuero en cantilever, la cómoda de líneas depuradas. Gloria bendita.

¿Un panel para ocultar detrás el vestidor y encima empapelado en rayas horizontales blancas y negras?
Atesoro las imágenes de este apartamento publicado en la revista Skona Hem desde hace meses y de vez en cuando las miro y las remiro. Sinceramente, me parecen el colmo del gusto y además, me fascina ver cómo demuestran que, con algunas piezas vintage bien seleccionadas, y combinadas con elementos modernos, (con mi adorado Ikea, por ejemplo) pueden convertir cualquier espacio, cualquier casa, en un lugar mágico y único. ¿Qué os parece?

