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50m2 de estilo masculino en Praga

Estoy confusa. Lo confieso. Por más que miro las fotos de este apartamento -llamémosle sin tapujos, guarida de soltero- de 50m2 en el corazón de Praga, propiedad de un interiorista de 46 años vinculado al mundo audivisual, no consigo ver dónde están los fogones o la nevera. Vamos, que o aquí se cocina menos que […]

Pequeñas historias de archivo

Despidiendo el año con mi #2017besttwelve · My #2017besttwelve

Se acerca ya el fin de un año que tengo la sensación que cierra un ciclo en mi vida.

Un año bisagra que si tuviera que definir con una sola palabra sería CAMBIO. QUIZÁ INFLEXIÓN.

Para muestra este mismo botón. Acabo de darme cuenta que 2016 lo cerré en el blog con posts que resumían el año decorativo en Vintage & Chic, lo mejor de lo publicado en los doce meses anteriores, posts llenos de ideas e inspiración para decorar. En 2015 también cerré con casas bonitas, 2014 fue otra cosa y tuvo como colofón otra reflexión personal, pero 2013, 12, 11, 10… El caso es que este año no he preparado nada decorativo. Rien de rien. Y ni siquiera ha sucedido por falta de tiempo, que también, sino porque ni se me ha pasado por la cabeza. Este diciembre estoy realmente en otra galaxia tras un verano y un otoño que han supuesto una revolución en mi vida.

Muchas cosas, muchas, han cambiado en esta segunda parte de 2017 en mi día a día, en mi cabeza, en mi forma de hacer y también de pensar; algunas han sido irreversibles y para peor, pero otras, muchas, han supuesto un cambio a mejor, el final de una etapa que sugiere otra muy ilusionante, así que aunque 2017 quedará marcado en mi vida para siempre como el año en que despedimos a mi padre, ha sido también un año lleno de lucecitas que brillan suave y que iluminan un camino que esperamos más brillante de lo habitual. A ver qué pasa. El final de un ciclo y el inicio de otro que empieza en 2018.

Eso sí, no quería dejar de compartir desde aquí mi #2017besttwelve, siguiendo la estela del del año pasado (acabo de verlo y me he quedado fascinada redescubriendo mi pasado :)). A expensas de que me pase algo enorme entre hoy y mañana, aquí va esta concentración de hits:


(de izquierda a derecha y de arriba a abajo)

  1. La primera foto de 2017 en la cuenta de Vintage & Chic en mi red social favorita: instagram. No sé cuántos éramos por allí hace un año, pero ahora somos 33.500. Una verdadera burrada si me imagino saludando a todas esas personas una a una, pero muchos menos de los que quizá deberíamos ser, según dicen los expertos del asunto… a los que tengo la buena costumbre de no hacer ni caso. Recuerdo que ya tenía mi objetivo pepino (el Canon 24-70 F 2.8 II USM), pero la cámara y la fotógrafa hacían lo que podían :). Luego, allá por primavera llegó la Canon 6D a mi vida y bueno, hay un antes y un después increíble. Ver punto 9.
  2. Sin duda, 2017 queda marcado en mi calendario vital como el año que vendimos nuestra casa. Esta de nuestro salón es esta foto es la que más personas vieron en el instagram de Vintage & Chic en todo 2017, después de la 4ª.
  3. Un año en el que seguí buscando piezas únicas para la tienda y en el que el taller aún estuvo a un ritmo imparable. Aunque no tengo un listado muy fiable, que #nomedalavida, son seguro 100 ó 150 los objetos con historia o nuevos que han pasado por mis manos en el taller. Unos 8/9 años después, sigo sin dar crédito a la suerte que tengo de poder ganarme la vida con una de mis pasiones: dar nueva vida y valor a objetos del pasado y escribir mis pequeñas historietas desde este balcón, el de bodas, las redes sociales.
  4. 2017 ha sido un año de despedidas en el que, además, tocó decirle adiós a padre. Desde su muerte en noviembre, aún no he tenido la energía para dedicarle un post, escribirle una carta de despedida. Supongo que me he quedado sin energías y aún no he podido ordenar cómo me siento y pensar en cómo su falta marcará mi vida, pero me he propuesto abrazar cada lágrima, cada emoción y dejar que la vida fluya y todo encuentre su lugar. En todo caso, diría que me encuentro en paz, que no es poco
  5. Por primera vez, la pasada primavera, navegamos por embalses y escalamos montañas en familia, descubriendo un poco más nuestra bella Asturias y pasando tiempo de calidad en familia. Con dos adolescentes en casa, una tarea imprescindible.
  6. Con 288 entradas publicadas, el blog ha seguido a toda velocidad hasta noviembre, mes en el que he tomado la decisión de espaciar contenidos. Era eso o frenar en seco. Esta foto de un baño, con su papel de peces, el Acquario de Cole & Son, ha sido la foto “tomada prestada” que más personas han visto en la cuenta de instagram de Vintage & Chic, cuyo post completo puedes ver aquí. Que, por cierto, me chiva Analytics que el blog ha tenido 1.610.000 páginas vistas este año y 675.000 usuarios únicos
  7. El año en que decidí que lo de pintar o reanimar muebles grandecitos se iba a acabar. Y se acabó. Esta cómoda con su espejo a juego y otro set en color menta y blanco son los últimos que salieron del taller este 2017 y que llevé personalmente a Madrid hace un par de días, como en los inicios de esta aventura. ¿Cierre definitivo? Quién sabe. Una vez que tengo claro que no me apetece “crecer” como negocio, al menos no de momento, y que me siento cómoda con mi microempresa unipersonal, con mi tienda, el taller a medio gas y los blogs, el tiempo que invertía con ellos lo dedicaré a otras cosas que hace tiempo quiero probar y que espero poder compartir pronto contigo. Seguiré eso sí reanimando espejos, lámparas y quizá alguna pequeña pieza de mobiliario en mi estudio/taller; continuaré buscando esculturas, candelabros y tesoros aquí y acullá… pero no haré más muebles grandes, unos extraordinarios consumidores de tiempo y energía. Sayonara baby.
  8. Adriana crece y crece (y Gael ni te cuento, pero él se presta menos a lo de salir en fotos y mira que los saco poco :)) y se hacía necesario renovar completamente su dormitorio. Sin duda, mi proyecto decorativo del año… aunque ahora estoy con otro lío entre manos, pero fuera de esta casa. Pronto te iré contando…
  9. El año que no salí de casa sin la cámara de fotos a cuestas y en el que decidí hacer un hueco propio a mi parte más personal, a mis fotos y a mis batallas. El año en que aposté por mostrar mi yo más auténtico en una cuenta en instagram: @soyleticiablanco. Y hablando de fotos, ya he perdido la cuenta de las que he hecho estos pasados 365, pero si tenemos en cuenta que de la última escapada de 4 días me traje 1.400, da vértigo pensarlo… El año también que aprendí a poner orden en mi caos fotográfico con Lightroom, el que hice mis primeros cursos de fotografía online, el que descubrí el full frame y el que empecé a aprender a mirar la luz, el movimiento y las siluetas con otros ojos. Lo de ser autodidacta, el método ensayo/error está muy bien… pero si te lo dan bien claro, masticado y “bonito” todo se ve  mil veces mejor. Gracias a Jackie Rueda, Meisi y demás profesores que me habéis ayudado a descubrir nuevas posibilidades…
  10. El año que cumplí el sueño de conocer Doñana y volver de vacaciones al Sur. Creo que en mi familia Cádiz, sus paisajes, su luz y sus gentes han calado hondo.
  11. El año que volví a París, esta vez acompañada de Adriana y mi sobrina Carlota. Un viaje casi premonitorio. Y hasta aquí puedo leer de momento :)
  12. 2o17, otro año de desvirtualizar y de echarme risas con gente a la que admiro desde hace tiempo; un año en el que no han faltado colaboraciones y retos. Aquí, con mis compañeras en Bloggever 2017, pero ha habido mucho, mucho más. Ay, qué suerte tengo de pertenecer a este mundo 2.0. tan sorprendente y rebosante de talento…

Y añado uno más, que no conozco a nadie menos supersticioso que la que escribe:

13. El año del “nena, cuídate”. Sí, yo fui una de esas mujeres que con el trajín de los niños pequeños y el trabajo fuera y dentro de casa se pusieron al final de la lista para todo durante años. Este 2017 ha sido el año de la revelación, el año en que me caí de la higuera y me dí cuenta que estos últimos años, intensos y en ocasiones muy duros, han dejado muchas huellas en mi cuerpo que hay que mitigar. Y como por primera vez en desde que nacieron mis hijos los planetas se han alineado para que en este final de 2017 pueda tener tiempo para mi, he decidido aprovecharlo. Con mi trío infalible de cabecera (gimnasio, peluquería y cuidados estéticos), que de comer bien ya me ocupo yo, ya no hay vuelta atrás.

Ahí te espero 2018.

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