Una vivienda de nueva construcción, pensada para llenarse de familia, donde una mecedora Stickley antigua le da todo el contraste a la decoración.
Una casa cálida y acogedora en Brooklyn
A cocinar aquí me apunto hasta yo
Esta casa, luminosa y acogedora está en el barrio de Williamsburg, en Brooklyn. Sus propietarios, el artista plástico Anthony Goicolea y su pareja se enamoraron del emplazamiento más que la de casa que allí había, ya que lo que hicieron fue derribarla completamente y hacer esta desde los cimientos. En el proceso pasaron de los 111 m2 originales a los 186 m2 que tiene ahora y consiguieron una distribución a su medida, eso sí, después de pagar un millón de dólares por la reforma más los 650.000 dólares que costó la casa antigua. Palabras mayores. Lo que más me gusta es su decoración, cálida y funcional, la luz que se cuela por los ventanales y sobre todo esta gran cocina. Tienes toda la historia de la reforma








