
Al final, vista la cantidad de fotos que me salen, os contaré mi reciente escapada berlinesa en un par de entradas. Eso sí, no encontraréis aquí un compendio de imprescindibles a visitar.
Y es que en este viaje no fue un viaje de museos, tiendas ni hitos turísticos, sino más bien de terrazas, cafés y cervezas, pateadas interminables y risas, pero hay que ver lo que da tiempo a hacer en casi 5 días.

Yo ya había estado en Berlín a los pocos años de la caída del Muro (creo que fue más o menos en 1995) por motivos de trabajo, pero en invierno y con mucho frío, y mis recuerdos son los de una ciudad partida en dos, con grandísimos contrastes entre oeste y este y grúas por doquier. Un paisaje de grúas y edificios en construcción.

Esta vez, 16 años más tarde, me he encontrado con una ciudad en ebullición primaveral y con rincones que me recordaban a ciudades como Paris, Londres o Nueva York. Una ciudad que además, para mi sorpresa y regocijo !!se mueve en bici!!.

Os recomiendo con los ojos cerrados los apartamentos donde nos alojamos: los Schoen House Apartments, en la animada zona de Prenzlauer Berg
Una visita obligada es la isla de los museos. Si queréis ver el busto de Nefertiti, este es el lugar
Al fondo la torre de televisión de la Alexander Platz, erigida para mostrar todo el poderío soviético durante los años del muro y visible desde casi cualquier punto de la ciudad. En primer término, la imponente catedral.
Y aquí os dejo por el momento, cámara en ristre! Clic
aquí para la segunda parte