
Esta semana comienza totalmente afrancesada. Hoy os traigo unas fotos que me han dejado sin palabras. Más bien balbuceando un oh, mon dieu, oh, mon dieu. Y es que no soy capaz de imaginarme muchas viviendas donde a la entrada te encuentres con un palanquín de finales del XVIII tapizado en su interior con una tela que fue diseñada para la hermana de María Antonieta (sí, de época!), o en la que los alzapaños sean sofisticados guantes negros de Balmain. Y qué decir de la cama con baldaquino recubierta con 84 metros de tela a cuadros vichy azul y blanco, un regalo de su actual jefa. ¿Quién sino un francés ferviente practicante de su galicismo podría vivir aquí?
Es Hervé Pierre, el genial director creativo de Carolina Herrera, y quien con tan sólo 24 años hacía sus más que pinitos en Balmain. Nacido en el valle del Loira, su infancia transcurrió entre castillos y edificios nobles, lujosas telas y antigüedades del s.XVIII que forjaron un gusto exquisito y delicado. Quizá también un poco excesivo, pero poco importa cuando hablamos de sedas y piezas de este porte..

El propio Hervé fue quien hizo este elaboradísimo marco a base de cartulina y papel. Le llevó dos años de trabajo acabarlo
La entrada de su casa, con el mapa de Paris ocupando toda la pared. Bueno, y el palanquín.

Un juego de café de porcelana de Sèvres, réplica de uno del S. XVIII



Y para terminar, una frase suya que suena a boutade, pero que estoy segura no lo es: «vivo en Nueva York durante las horas de trabajo; en casa necesito estar en París». ¿Véis? si es que esto con el Concorde no pasaba.