Descubre este piso en Barcelona diseñado por Mengíbar Blanco y publicado en la revista El Mueble, donde los apliques dorados con motivos de espigas de Vintage&Chic aportan elegancia y estilo a la decoración.
La casa de las antigüedades. El hogar madrileño de Lorenzo Castillo
No sé vosotr@s, pero yo necesito mi dosis mensual de la revista AD España y como estos dos últimos números no están precisamente entre mis favoritos, he tirado de hemeroteca casera y me he puesto a releer algunas revistas atrasadas. Y en el número de abril de 2009 me he encontrado de nuevo con la casa del genio Lorenzo Castillo. Estoy enamorada de esa cocina llena de texturas y materiales dispares (cromados, mármol, acero pulido, madera) y he aprendido cómo unos buenos textiles en blanco y azules son capaces de «refrescar» y dar nueva vida a las antiguedades más sobrias y clásicas, esas que no acaban de entrar por mi ojo. ¿Y el comedor que recuerda a un bistró ¿parisino? con el gran banco corrido tapizado en azul?
Recicla. Sonríe. Esculturas con sillines
Decorando con bambú: sillas, mesas y papeles pintados
1. Via Vogue Australia 2. Elle Decor 3. 4. 5. 6. via Decor Pad 7. Kwinter & Company
La foto prometida. Muel Fotógrafo para Vintage&Chic.
Hoy es un día en mi vida de esos que quedarán marcados en el calendario para siempre, como el primer trabajo, el primer beso, el primer parto. Y no porque vaya a publicar mi primer anuncio en una revista, que también, sino por otras cosas mías que van detrás y que hacen que esta foto sea tan sólo la punta de un iceberg, el fotograma de mucha actividad y de una cabeza en plena ebullición. Espero que la foto os guste, pero para ver el anuncio ya montado os animo a que leáis el próximo número de Atelier de principio a fin hasta dar con él.
Y ahora dejadme que os cuente un secretillo sobre la imagen. Para quien nunca se ha gustado en fotos y encima ya no se reconoce en ellas-cosas de la edad, supongo- Muel Fotógrafo ha sabido dar con la solución mágica para que esa persona de la foto «sea yo». Y lo ha hecho con mucha imaginación, interminables dosis de ingenio y talento y, ejem, mil y un horas de Photoshop. Ya os lo decía el viernes, no puedo estar más contenta con el resultado. ¡Que viva Photoshop!




















