Hace ya tiempo que me quedé prendada del mundo onírico y original de la interiorista y diseñadora británica Abigail Ahern Pero al ver las fotos de su casa londinense en The Selby, creo que ya voy entiendo algo más del porqué de todo esa creatividad y magia: falta de prejuicios estéticos, capacidad de mezclar sin agitar y talento. Mucho talento. Paredes oscuras, sillas, lámparas y pequeños muebles reutilizados que ponen un contrapunto inesperado y divertido. Qué decir de esa antigua, pesada y gran mesa de comedor reconvertida en mesa de trabajo de color aguamarina. Ah, y algún diseño de la casa, como su espectacular araña de techo blanca colocada estratégicamente sobre la bañera es sencillamente para no salir del baño.
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