Descubre este piso en Barcelona diseñado por Mengíbar Blanco y publicado en la revista El Mueble, donde los apliques dorados con motivos de espigas de Vintage&Chic aportan elegancia y estilo a la decoración.
El Crosby Street Hotel en New York
En fin, hoy vengo a suspirar a pleno pulmón. Por si algun@ de vosotr@s tiene previsto ir próximamente a Nueva York, aquí os dejo este precioso y más que acogedor hotel, el Crosby Street Hotel situado en pleno Soho. De solar usado como aparcamiento a encantador hotel en dos años y medio.
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Refinamiento inglés. El hotel boutique Babington House.


Buscando inspiración para {Love Notes} -mi antiguo blog de bodas que ya no existe-, descubrí este magnífico hotel situado en el condado de Somerset, en plena campiña inglesa, el Babington House. A mí es que me dicen «hotel inglés con encanto» y no puedo dejar de imaginarme un sitio como este, con sus paredes empapeladas, sus grandes ventanales, los muebles antiguos, la sala de billar, el pub… . Supongo que pelis como «4 bodas y un funeral«, «The Holiday«, «Bridget Jones» o «Love Actually» tienen mucho que ver en ello y especialmente escenas como esta.

Los espejos sol vintage en Vintage&Chic en 2011
Para despedir el año no se me ocurre nada mejor que dar gracias. DAROS LAS GRACIAS. Gracias por estar ahí cada día al otro lado de la pantalla, por confiar a ciegas en mí y en Vintage & Chic. Gracias por vuestro apoyo, vuestros mensajes, vuestros comentarios, vuestro cariño y sobre todo gracias por aguantarme.
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Talento. Y punto. Un dibujo de Pachi Poncela.
Allí, entre bambalinas, mientras esperaba su turno para presentar un concierto, para dar las entradillas a los músicos entre pieza y pieza, mientras -y como siempre hace- se metía al público en el bolsillo desde su primera frase, allí, insisto, entre bambalinas y en penumbra, con un boli azul y sobre el mismo papel del programa, una de las personas con más talento que conozco, el siempre sorprendente y quizá aún poco conocido Pachi Poncela, el comunicador, el locutor de radio, el presentador de tele y lo que tercie, el escritor, el siempre ingenioso y chispeante, el melómano empedernido, el ganador de todos los Trivial Pursuit inventados y por inventar, y, en fin, el excompañero de clase de mi marido, se marcó esta genial ilustración en esos momentos de espera donde otros se atusan el pelo, se muerden las uñas, se aclaran la garganta o se miran 100 veces al espejo. Y tan poca importancia se da, que ni firmó el dibujo.












