Una vivienda de nueva construcción, pensada para llenarse de familia, donde una mecedora Stickley antigua le da todo el contraste a la decoración.
Un salón colorista y unos sofás como fichas de parchís
Vale, sobra el naranja y falta el rojo, pero estarás de acuerdo conmigo que hay que tenerlo muy claro para colocar en un mismo salón, unos al lado de otros, sofás y butacas de distintos estilos y tapizados en 4 colores lisos que nada tienen que ver. Pero gracias a la sobriedad y luminosidad del blanco en paredes y techo, la madera color tabaco, una alfombra neutra y una pequeña lámpara de cristal que reúne todos esos colores -salvo el verde- de golpe todo cobra armonía y sentido. Un piso en Central Park, Nueva York, creado para amantes del color…






