
¿Todavía os quedan ganas de ver más fotos? Pues allá vamos
La primera sorpresa del viaje: la medieval Locronan. Entrar allí es como hacer un viaje en el tiempo unos 500 años atrás, con sus casas de piedra, su iglesia. Enseguida entendimos porqué todas las guías la ponían como «imprescindible»

Las larguísimas playas de la península de Quiberón donde siempre sopla el viento con fuerza.

6000 años han pasado ya desde que los antiguos habitantes de esas tierras trazaron las alineaciones de megalitos de Carnac. Uno de esos lugares donde, nada más poner un pie en el suelo, notas la energía que te rodea.

La muy chic y no menos pirata Saint Maló, refugio de los más temibles corsarios durante siglos y hoy lugar de veraneo de gente bien, a tenor de los comercios del casco antiguo, con su muralla y todo. Ahí si que sientes el océano batir con fuerza. Y qué viento. Sin duda, la segunda sorpresa del viaje.

Y llegamos a nuestra última excursión: el monte Saint Michel, ya en Normandía. Creo que nunca olvidaré su silueta mientras nos íbamos acercando con el coche, visible desde varios kilómetros de distancia. Sin embargo, las grandes mareas que trae la luna llena caían justo esta semana, así que la vimos con la marea muy, muy baja y el mar a lo lejos… Aún así, sigue siendo igual de majestuosa, aunque yo me cargaría todos los chiringuitos, tiendas de souvenirs y puestos de helados y demás de la calle principal que sube hasta la iglesia. Y dejadme que os cuente un secreto: mi hija Adriana sigue convencida de que vio la cola del dragón que guardaba la torre de las princesas Burra y Bella (menuda historieta les conté para tenerlos entretenidos un rato) y ahí la tenéis en la foto, señalando hacia las ventanas de una torre e intentando convencer a su hermano de dónde estaba el dragón. Angelitos.

Si algo nos llamó la atención fue que casi todo el mundo llevaba sus bicis en el coche para descubrir los lugares a golpe de pedal. Pero también vimos caballos, ponis, canoas, surfers con parapente, sin él, windsurfistas, vehículos tirados por velas, veleros, barcos a motor, quads, tirolinas, toboganes gigantes.

Aquí va un poutpurri de fotos con los hits del viaje

Y despido el viaje con este posado a lo Anita Obregón (con calcetines y forro polar) desde las playas de Saint Maló. Gracias por haber seguido el rollo hasta el final. Seguro que os habéis ganado un trozo de paraíso. Y os prometo que mañana Vintage & Chic se pondrá 100% decor. ¿Y qué?¿Alguien se anima a ir a Bretaña?